De Calderón a Peña; Violencia Silenciada.

Por: Guillermo Enrique Camacho Reyes

 

Tema

La nueva forma de comunicar los acontecimientos de violencia en el régimen de EPN desde el cambio de sexenio de Felipe Calderón.

Relevancia del tema

Social: El tema es bastante interesante, tiene que ser bien explicado y bastante investigado. En lo social, la gente puede tener un cierto interés al saber el tema y reafirmarlo, el cambio de sexenio trajo consigo un nuevo modelo de comunicación respecto a los hechos de violencia. Calderón hacia muy evidente este tipo de acontecimientos y no era la manera de hacerlo, desde que impuso “La guerra contra el narco” dejando miles de muertos, fue criticado fuertemente al hacerlo responsable de este tipo de muertos. Al momento, no creo que la situación haya cambiado y estoy dispuesto a relevar cuál es la estrategia de EPN al respecto y como va a monitorear este tipo de información.

Personal: No había pensando muy detenidamente este tema, la verdad llamo mi interés de manera sorpresiva pero muy ambiciosa, intento atar algunos cabos que me pueden servir de investigación y a su vez como reportaje. Ligare mi tema con “La Espiral del Silencio” con la situación actual del manejo de información.

 

Objetivos

  • General: Determinar cómo y cual es nuevo canal de información que EPN intenta utilizar con fines de esconder, manipular o decir poco a poco en el tema de la violencia en México.

 

  • Especifico: ¿Cómo es el modelo de comunicación institucional que da poder al régimen de EPN? (aun siendo criticado por esconder este tipo de información, justificándose de que se está informando con responsabilidad)

Para entender más sobre mi investigación me base en una entrevista muy conocida hacia El General Oscar Naranjo para el periódico “El País” que habla acerca de “Llamar guerra a la política de seguridad en México es un error garrafal”.

He aquí la entrevista:

Naranjo propone una nueva política de seguridad para México donde estará erradicada la palabra guerra y tendrá por objetivo la disminución de la violencia y la protección de los ciudadanos

 

P. ¿Cuál es su diagnóstico de la violencia en México y qué diferencias tiene con la de Colombia?

R. Soy contrario a establecer paralelismos. En el caso de México la violencia no está atravesada por 50 años de estructuras guerrilleras o terroristas como en Colombia. Creo que en México en los últimos años ha tratado de explicarse la violencia a través de una sola causa, la del narcotráfico, lo que es un error. Pero hay tres elementos que debieran generar optimismo: no es una violencia generalizada en el país; las tasas de homicidios por 100.000 habitantes no llegan a ser comparables con las que tuvo Colombia, tiene Honduras o El Salvador… Y hay una especial sensibilidad por las víctimas entre la ciudadanía, que me parece fundamental. No sucedió en Colombia ni en Centroamérica, donde la violencia pasó un poco desapercibida hasta que casi colapsa esos Estados.

P. La gente está hasta la madre de la palabra guerra aplicada al crimen organizado…

En México estamos en una fase intermedia entre el enfrentamiento entre organizaciones y un afán de esas organizaciones por silenciar a la sociedad

R. Instalar la palabra guerra en el marco de una política de seguridad pública es un error garrafal. Por varias razones, la primera es que desconoce un principio elemental de un Estado de derecho donde el delincuente no es un enemigo a aniquilar; el delincuente es alguien al que el Estado debe someter a la ley y resocializar. Segundo, es un tema que polariza alrededor de la seguridad y la propia palabra no aparece como un valor, sino como un problema. Y tercero, es generar en la mentalidad criminal un estado de certidumbre: mientras me matan, yo mato. Por tanto, la gran oportunidad que hay hoy, y lo he discutido con el presidente Peña, es que buena parte de la política de seguridad debería legitimarse no a partir de la lucha contra el delito sino a partir de la sensibilidad por las víctimas. La seguridad no es un fin en sí mismo; es un camino para generar convivencia y asegurar derechos y libertades.

P. Ha mencionado a las víctimas pero el Movimiento por la Paz que lidera Javier Sicilia no vio con buenos ojos su nombramiento, ¿qué mensaje les envía?

R. Esa actitud es consecuencia de un valor que está en crisis en México: la confianza. Todo está bajo sospecha, nadie cree en nadie. El mensaje que yo lanzaría a los mexicanos, y particularmente a las víctimas, es que pueden tener la certeza de que llegamos aquí con una convicción, pero también con resultados, y es que mi obsesión durante los últimos años fue disminuir la violencia y en buena parte lo hemos logrado. Hace años, la tasa de homicidios (en Colombia) era de 78,80 por 100.000 habitantes, todavía estamos lejos de una cifra razonable, pero la dejamos en 32 por 100.000. Les diría a las víctimas que las entiendo y sé de su frustración y de su tragedia, pero que hay que abrir un espacio para escuchar y para confiar.

P. ¿Por dónde empezar a disminuir la violencia?

R. Hay dos dimensiones: la primera es que las políticas de seguridad deben ser de Estado y no de partido, para que se genere un consenso nacional. También es necesaria una nueva narrativa que signifique que más importante que combatir el delito, es proteger la vida, derechos y libertades de la gente. En términos prácticos, es imperativo tener estrategias diferenciadas contra el crimen, que no pueden ser simplemente un conjunto de acciones para vencer al narco.

P. ¿Está a favor de que los militares libren esta guerra?

R. Creo que con instituciones como las nuestras, tan débiles ante un desafío como el crimen trasnacional, resulta justificable que se emplee la fuerza militar. Pero uno debería usar la fuerza militar en misiones que le sean connaturales como el control fronterizo, la interceptación aérea o marítima, y también, en algunos casos, para hacer inteligencia territorial sobre unos fenómenos. Es un error que un problema que es típicamente delincuencial se ataque con un instrumento típicamente militar. En Ciudad Juárez hubo un despliegue de soldados que para nada impactó en el número de homicidios; salieron esos efectivos de allá y los homicidios empezaron a caer.

P. ¿Cree que la estrategia del presidente Felipe Calderón generó parte de la violencia?

R. No. La dinámica de la delincuencia organizada se mueve como en tres o cuatro fases: la primera es una fase de irrupción en la sociedad en el marco de una zona de confort. Llega el narcotraficante, empieza a comprar propiedades, a generar incluso empleo, a repartir unas migajas de su opulencia económica y la sociedad se asombra un poco de la llegada de ese señor, pero lo tolera. Eso se vuelve tan atractivo que empiezan a participar otros actores criminales lo que les lleva a enfrentarse entre ellos. Tercera etapa: uno de esos actores tiene la fuerza para someter al resto y ya, como el Estado ha tenido que intervenir, ese señor transita a un terrorismo selectivo. Y lo primero que hace es tratar de aniquilar periodistas para silenciar esa realidad y luego mata a fiscales, policías y jueces. Y después, no conforme con eso, se lanza a un terrorismo indiscriminado, que es la etapa que vivió Colombia con Pablo Escobar. Creo que en México estamos en una fase intermedia entre el enfrentamiento entre organizaciones y un afán de esas organizaciones por silenciar a sectores de la sociedad mexicana. Eso hubiese pasado con o sin intervención del presidente Calderón. En Honduras y Guatemala no hubo nunca declaraciones de guerra contra el narcotráfico.

P. Sin embargo, los discursos de guerra se han mantenido en otros espacios, como los spots de televisión, y eso perpetúa la dinámica de enfrentamiento y aniquilamiento…

R. Los funcionarios tenemos unas tentaciones muy grandes de mostrar resultados para obtener prestigio y muchas veces su presentación lejos de crear confianza, genera miedo. Es un poco lo que veo en México. Además, aquí cada resultado lo muestra la fuerza institucional que lo logra, el Ejército, la Marina, la Policía Federal… Cuando realmente debería ser el éxito de un Gobierno, de un Estado contra el crimen.

P. ¿Implica necesariamente el negocio de la droga tanta violencia?

R. En el caso latinoamericano enfrentarse el narcotráfico más que una decisión por disminuir la oferta y la demanda es una decisión por defender principios democráticos. Porque en Latinoamérica, a diferencia de otros lugares, la acumulación de dinero del narcotráfico sí está en capacidad de comprar un Estado. Entonces, aquí enfrentarse al narcotráfico significa contener la posibilidad de tener más narcoestados. Cuando me preguntan cuál es mi evaluación del Plan Colombia, digo que hoy en Colombia hay una democracia, con todos sus defectos, vigorosa.

P. ¿Hace falta por tanto más colaboración con EE UU?

R. Sería un error que México se resistiese a tener aliados internacionales que lo respalden políticamente. Frente a un fenómeno trasnacional, lo lógico es tener alianzas. Si uno actúa sobre la lógica de que es más importante el respaldo político que el apoyo material, creo que se hará un gran avance. Por mi experiencia, avanzar contra el crimen en un mundo globalizado implica relaciones globalizadas. Y estas incluyen a EE UU.

P. ¿Va Peña Nieto entonces a incrementar la cooperación con EE UU?

R. México tiene una tradición política que ha sido muy celosa de no permitir operaciones por parte de extranjeros en su territorio. Pero eso no implica que México rechace la cooperación, en un mundo globalizado, donde la inteligencia, el tratamiento de la información, es el factor más preventivo contra la violencia. Creo que aquí hay que abrir mucho más el espectro de colaboración para que la información se procese a tiempo y no nos sorprendan los fenómenos criminales. En el presidente veo una persona totalmente abierta a una modernización institucional y de mentalidad en estos temas.

P. Se dice que el cansancio ante la violencia llevó a muchos mexicanos a elegir a Peña Nieto para que pacte con los criminales.

R. Primero, yo me he vinculado como su asesor externo sobre una convicción que él me transmitió: que no habría pacto con el narcotráfico. Segundo, estoy convencido de que lo que se acumuló en los últimos seis años deja abonado un terreno para producir una inflexión en esta dinámica criminal. El presidente Peña no parte de cero; aquí hubo unos cambios, de fortalecimiento institucional que han implicado el desgaste de esas organizaciones violentas. Tercero, me he vinculado también sobre la certeza de una nueva visión política cuyo primer objetivo es disminuir la violencia.

P. ¿La imagen internacional de México es peor que la realidad?

R. Creo que el talante mexicano -la gente está cansada pero no ha claudicado- ha sido un blindaje para el prestigio de México en el exterior y lo prueba el alza en la inversión extranjera. Es verdad que ha habido algunos pequeños descensos de visitas de turistas, pero en general, a diferencia de lo que pasó en Colombia, la gente no duda de que México es un país pujante, que tiene la fortaleza para superar el problema. Eso no quiere decir que la comunidad internacional no esté un poco impresionada por lo salvaje y bárbaro de las modalidades delictivas en México.

P. ¿Cuál es el truco para acabar con esta psicosis?

R. Creo que en el imaginario de América Latina quedó la idea de que seguridad es igual a autoritarismo y que es problema de jueces y delincuentes. El mérito colombiano de los últimos años es que volvimos a lo fundamental, a que sin seguridad no hay libertad ni prosperidad. Hay algo que me preocupa más que como policía, como simple ciudadano: ¿Hasta dónde el hecho de mostrar la muerte tan repetidamente la instala en la cotidianeidad y hace que parezca normal que maten? Una narrativa que eleve la voz de las víctimas y ahogue la voz del victimario es crucial.

P. ¿Es posible hacer ese cambio de política sin los medios?

R. Veo en México una cosa muy importante con los medios, perdón que me meta en una cosa tan doméstica. Creo que el drama que está viviendo la prensa local no es acompañado solidariamente por el conjunto de la sociedad, incluyendo los medios. Me parece grave. Pero por otro lado, la pluralidad de las empresas periodísticas es tan alta que hay libertad para opinar, visibilizar y mantener vivo el problema; eso no pasa en otras sociedades latinoamericanas. El solo hecho de que aquí informen es ya una gran ayuda.

P. ¿Es partidario de emplear unidades especiales contra el crimen organizado?

R. Cuando uno tiene un panorama institucional como el de México, hacia el que hay una desconfianza general, habría que emprender dos caminos: uno a medio y largo plazo para producir reformas estructurales que transformen esas instituciones, y otro para responder de manera inmediata al problema. Y la verdad es que los grupos de élite, que no son necesariamente comandos de choque, son necesarios. Por ejemplo, imagino en los próximos meses un grupo de élite de contadores e ingenieros financieros reconstruyendo el mapa de las finanzas del narcotráfico para que el Estado mexicano lo confisque.

P. ¿Y grupos de élite para atrapar a los jefes de los carteles?

R. Sí. Creo que aquí se imponen operaciones quirúrgicas contra la delincuencia, se trata de actuar con inteligencia con operaciones muy puntuales.

P. ¿Puede prometer que no habrá una profundización de la guerra?

R. Habrá una política de seguridad que tiene por fundamento la reducción de la violencia. Atacará a los grupos criminales, pero no se trata de tener una política contra el narcotráfico a toda costa sino de avanzar en lo fundamental que es proteger la vida, la libertad y los derechos de la gente.

 

 

Tan solo con saber que el General Oscar Naranjo fue nombrado el mejor policía del mundo, poco antes de las elecciones Enrique Peña Nieto lo invito a ser asesor de seguridad y el acepto la invitación. Todo con el objetivo de que se dejara de llamar “Guerra” a la situación que está pasando México. No era posible que se llamara guerra al México en el que vivimos. Cometemos errores pero al llamar guerra, alarmas o alteras a toda la población generando miedo, se vuelve la mayor debilidad del pueblo y la fortaleza del narco. El General Oscar Naranjo piensa acabar con esta guerra por debajo de los medios de comunicación, si los medios comienzan a meterse ellos generaran morbo lo atrae al miedo de estar implicado. Su comunicación tiene que ser precavida y de manera reciproca con el pueblo (informando de lo que sucede pero con cautela o responsabilidad). Se intenta recuperar la confianza de la gente, no se hará de un día para otro, se logra con tiempo y con una buena inteligencia preservando la vida de las personas, asegurando su bienestar.

En el sexenio de Calderón, lo que realmente le importaba al gobierno era; generar historias de éxito con base a colocar un valor fundamental en el éxito en la violencia. (Tu éxito se medio en cuantos adversarios matabas o cuantos de los tuyos morían)

En Noviembre del 2012, poco antes de que dejara la presidencia, se publicó un libro que acusaba directamente a Felipe Calderón Hinojosa; “La Tragedia del Calderonismo, Crónica de un Sexenio Fallido” por Ernesto Núñez Albarran. Se conoce como un gran reportaje donde se abordan los temas políticos y sociales de su sexenio, así como en qué condiciones se entregaba a México y como y porque Calderón dejo en el aire al país convirtiéndolo en una verdadera tragedia que hasta el momento sigue a punto de colapsar. Este libro, lo tomo como evidencia de lo que Calderón pensaba al crear o fomentar una guerra contra el narcotráfico era una estrategia con buenas intenciones pero sin las precauciones adecuadas.

A la entrada del sexenio de Enrique Peña Nieto, las noticias sobre violencia por el narcotráfico disminuyeron considerablemente, esto no significa que dejaran de pasar, solo que se callaron muchas historias que el público tenía derecho a saber. El cambio de régimen trajo no solo un caso de política de seguridad sino un cambio en las formas de comunicar la violencia. Se ha hecho surgir la idea de que la nueva línea de comunicación es ocultar la información de violencia aunque no se haya solucionado. Esto lo confirma Enrique Peña Nieto con la decisión de trasmitir la información de violencia con responsabilidad y no con el libre albedrio como ocurría en el sexenio de Calderón.

Rubén Aguilar y Jorge Castañeda solían ser parte de la nómina del gobierno federal panista, uno como vocero de Fox y el otro como primer canciller de su sexenio. Tiempo después se volvieron críticos de las políticas públicas y en especial acerca de la guerra contra el Narco de Calderón. La revista proceso se puso a entrevistarlos y a preguntarles acerca de su fracaso como presidente. Ellos revelaban que la guerra podría continuar y de mejor manera si se hubiera convertido en parte de la opinión pública, al ser de este modo, la gente estaba en descontento o en contra con tal de controlar el número de muertos. Hablan también acerca del mercado de EU de drogas y como afectó en el fallido intento de guerra, lo único que se lograba era ocasionar muertes sin sentido y generar miedo en la población.

“Habrá, pues, que buscar verdaderas razones de la “guerra” del gobierno contra el crimen organizado en otra parte. No existen elementos para fundarla en el consumo y la venta que se hace a los niños y jóvenes. Según los datos del propio gobierno, esto no ocurría, y no hay indicios de que vaya a suceder, por lo menos en los próximos años. Los números aquí reseñados, a partir de información oficial y organismos internacionales, procuran ubicar en su justa dimensión el tamaño del problema; no desdeña el drama personal y familiar que supone que un joven corra el riesgo de destruir su vida probando drogas; tampoco ignoran la necesidad de que el gobierno trabaje campañas de prevención y atención de las personas, adultos y jóvenes, presas de las drogas. Simplemente aclaran las cosas.”

En este punto nos podemos poner a comparar el cambio de régimen o sexenio. Primero pongamos en cuenta como fue transición de sexenio y fue de PAN para PRI (bipartidista). Leo Zuckermann nos explica en un artículo interesante “Calderón-Peña: un terso cambio de gobierno” lo que le conviene a cada partido respecto a sus próximas postulaciones. El ejemplo claro fue cuando Fox (2000) gano las elecciones y Zedillo con mucho apoyo le entrego la presidencia con tal de no desprestigiar a su partido y próximamente (2012) retomar la presidencia. Lo mismo paso con Calderón que entrego su cargo sin disgusto o desaprobación.

 

Ahora que reconocemos el sexenio de Calderón, pasemos a lo que está haciendo Enrique Peña Nieto y me basare en una serie de artículos que muestran el manejo de información (violencia) para dar una mejor imagen de su gobierno.

 

 

La revista proceso indicó en su artículo “Peña Nieto presume: violencia va a la baja” que Peña Nieto ya no está buscando popularidad o simpatizantes, en cambio, quiere contribuir en algo para el país, declara que el tema de violencia no es el único para sacar adelante a México aunque el subraya:

 

“Yo creo que aquí no se ha ocultado absolutamente ninguna información, creo que toda es clara y transparente, sin embargo, el énfasis que ha puesto el gobierno es, primero, en que no es el único tema del que nos estamos ocupando, sí es una de las prioridades, es una de las cinco grandes metas nacionales que me propuesto alcanzar, que es asegurar un México de paz y de tranquilidad y estamos instrumentando una nueva estrategia precisamente para alcanzar este objetivo que empezamos a ver ya toda de manera marginal quizá, pero ya empezamos a ver una disminución de homicidios, de secuestros, y seguiremos trabajando para lograr realmente el objetivo de que esto se reduzca significativamente”.

 

Puede ser cierto que el tema más importante no sea violencia, aunque es uno de los más relevantes en la opinión pública en México. Pero a fondo, Peña no tiene intenciones de acabar con la violencia, según agentes de EU dijeron al New York Times que “Peña Nieto sin estrategia para eliminar violencia; solo le interesa mejorar imagen de México: EU” y puede ser cierto y hasta cierto punto, una buena estrategia para calmar las aguas en las que se las está viendo negras el país.

 

Pero analicemos si la gente realmente cree que al no enterarse de las noticias piensa que la violencia está bajando. Un artículo de SDP noticias (periódico digital) nos dice: “La violencia en México. A la baja gracias a Peña Nieto”…

Simplemente la subcabeza nos contesta esa pregunta, “Por supuesto el titulo está lleno de sarcasmo” y no lo dudo. Según informa Peña, la violencia ha bajado, la gente piensa que por no ser anunciados seguramente han bajado y es completamente lo contrario, en Enero aumentaron en 1 mes 1000 homicidios lo que considerablemente es un aumento a la violencia. Pero nos explica una excelente explicación:

“El hecho de que oculten la información no significa que no siga sucediendo y que el país haya mejorado radicalmente en los últimos meses, pues la violencia sigue estando igual de presente que antes, sólo no presentada accesiblemente al  público. Hay que buscar siempre estar informados, y esparcir la información a personas que no tienen acceso a ella o simplemente, prefieren vivir en su burbuja.  Así que favor de dejar de conformarse con lo que hay y comenzar a buscar a donde podemos llegar pues, el salir del hoyo implica trabajo de todos.”

 

La realidad es que la violencia en México no ha sido reducida, aumento en los últimos meses y nos debemos preguntar; ¿La estrategia de Peña Nieto respecto a silenciar o informar con responsabilidad acerca de la violencia en México será la respuesta? ¿Podemos confiar que al no alterar o informar a la gente sobre estos sucesos pueda controlarse de manera significativa la violencia?

 

 

 

 

 

 

 

Con base a los hechos relevantes, comentarios de líderes de opinión, artículos de interés e investigación acerca del tema llegue a la conclusión de que el manejo de información lo están creando de manera ideológica para callar a la gente, que no se exprese y se piense que éste es el sexenio de la mejoría y la persona en el poder (Peña Nieto) es lo que necesita México para crecer. No quiero generar un debate acerca de si es bueno o no callar la información, pero la gente algunas veces tienes que escuchar esperanzas para no caer en el espiral de opinión pública la cual piensa o cree que México no da para más.

 

El cambio de comunicación gubernamental creo es para no perjudicar a un partido político que viene que ser electo tras 12 años y sucede que su mejor opción para obtener de nuevo el interés de las personas es decirles lo que quieren escuchar. No es digno ni correcto pero es lo mejor que se puede hacer hasta el momento. Ya veremos cómo transcurre su gobierno y si esta estrategia de comunicación tienes frutos a futuro.

 

Bibliografía

Noelle-Neumann, Elisabeth El Espiral del Silencio. Opinión Pública: nuestra piel social, (1995)

Pierre Bourdieu  La opinión pública no existe (1973)

Guy Debord. La sociedad del espectáculo. (1967)

 

RUBEN AGUILAR VALENZUELA  EL NARCO: LA GUERRA FALLIDA,  (2009)

 

ERNESTO NUÑEZ  CRONICA DE UN SEXENIO FALLIDO, (2012)

 

MARIA EUGENIA VALDES VEGA  LOS PROBLEMAS NACIONALES DURANTE EL GOBIERNO DE FELIPE CALDERON (2012)

 

Enrique Peña Nieto MEXICO LA GRAN ESPERANZA: UN ESTADO EFICAZ PARA UNA DEMOCRACIA DE RESULTADOS (2011)

 

Links:

http://www.proceso.com.mx/?p=322831  Fallida guerra contra el narco.

http://internacional.elpais.com/internacional/2012/09/29/actualidad/1348923489_454432.html  Entrevista Oscar naranjo a el país

http://mexico.cnn.com/nacional/2012/09/21/asesor-extranjero-de-pena-nieto-no-intervendra-en-aplicacion-de-seguridad  Oscar Naranjo video intervención

http://www.proceso.com.mx/?p=341153  Peña Nieto presume: violencia va a la baja

http://www.contrasteweb.com/pena-nieto-sin-estrategia-para-eliminar-violencia-solo-le-interesa-mejorar-imagen-de-mexico-eu/ Peña Nieto sin estrategia para eliminar violencia; solo le interesa mejorar imagen de México: EU

http://www.sdpnoticias.com/columnas/2013/04/21/la-violencia-en-mexico-a-la-baja-gracias-a-pena-nieto   La violencia en México. A la baja gracias a Peña Nieto

http://www.excelsior.com.mx/2012/10/08/leo-zuckermann/863091 Calderón-Peña: un terso cambio de gobierno

 

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