Lincoln ¿Tintes patrióticos?

Por Guillermo Enrique Camacho Reyes

Lincoln

Es una película dirigida por Steven Spielberg  digna del mérito que la crítica ha hecho en los últimos meses, que a pesar de los tintes patrióticos en la trama y la muy exaltada imagen que suelen tener los gringos por Abraham Lincoln, logra encaminarnos en una ficción histórica que sólo directores de la talla de Spielberg podrían lograr.

Nos adentramos en la cinta en los últimos tiempos de mandato de Lincoln, en medio de la bifurcación entre guerras civiles y la lucha de la mayoría de los republicanos por abolir la esclavitud que lleva como consecuencia inmediata, mayores confrontaciones entre las personas de tendencias tradicionalistas y las que se encuentran con una urgencia contundente por renovar las tendencias políticas de la nación.

Un punto importante que no toca la película es la muerte de Lincoln, pero con ella es suficiente explicar porque las cosas terminaron como terminaron. Lincoln tuvo que encarar a multitudes enardecidas que no concebían la idea de tener a gente de color caminando entre ellos como iguales, no podían siquiera imaginar tener servidumbre trabajando para ellos y pidiendo un sueldo como cualquier obrero normal; no era sólo una cuestión económica, era más un sentimiento de coraje ante un gobierno que estaba decidiendo sobre lo que era considerado sus principios morales y sociales.

Lo más sencillo es imaginarnos a un líder revolucionario, que además es la propia imagen ensalzada de lo que puede representar un presidente, ponerlo como un sabio literato y pensador y no como  en realidad una persona que contaba con un sequito de esclavos a su servicio aún cuando se quiso promulgar esta ley, lo cual, convenientemente viene acentuando a la perfección las ya recientes elecciones en Estados Unidos.

No se podría esperar ni más ni menos que lo que vimos en esta película ya que si hubiera en sí una película tan divulgada como esta y pusiéramos a un Lincoln más apegado a la realidad, no sólo tendrías a más de la mitad de la población americana refunfuñado por que dañaron uno de los símbolos nacionalistas, como ocurrió con Lincoln Cazador de Vampiros. Siempre será más sencillo poner a mártir por la paz en pantalla grande y será un éxito asegurado (no lo podemos negar, si tuviéramos a Benito Juárez así en pantalla, estaríamos igual de felices).

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